En el despacho elegante, Alejandro dejó los papeles del divorcio sobre el escritorio. A su lado estaba Camila, con una sonrisa arrogante.
—¡Firma el divorcio! La mitad de tu fortuna ahora me pertenece —dijo Alejandro con voz fría.
Valeria lo miró y sonrió:
—Se nota que nunca me conociste.
Alejandro frunció el ceño. Camila soltó una risa burlona.
Valeria se mantuvo sentada, completamente tranquila.
—¿De qué te ríes? ¡Por ley, la mitad de tu fortuna será nuestra! —dijo Camila.
—Perfecto. Tendrán exactamente lo que les corresponde —respondió Valeria.
Alejandro y Camila se miraron, satisfechos, creyendo que habían ganado.
Valeria tomó los documentos, los revisó y sonrió:
—Está bien. Firmaré.
Alejandro sonrió triunfante. Valeria se levantó y se alejó.
(Voz en off de Valeria)
«Pobres ilusos… Toda mi fortuna está a nombre de mi madre.»
Se ve el primer plano de Alejandro, que sigue sonriendo sin sospechar nada.
CORTE A NEGRO.
(Voz en off, suspenso)
«Cuando descubran la verdad, será demasiado tarde. La continuación, ve al primer comentario.»