Rechazó a la hija de Mateo… y él tomó una decisión inesperada!

El sol de la tarde bañaba el amplio jardín de la mansión. Las flores de colores estaban ordenadas a los lados del camino, y el césped verde lucía bien cuidado. El fotógrafo sostenía su cámara, esperando para tomar la fotografía que iba a guardarse como recuerdo de la unión de la pareja. Mateo estaba de pie junto a su hija de ocho años; la niña llevaba su vestido rosa y el cabello recogido, apretaba levemente la mano de su padre y lo miraba con confianza, sin saber lo que iba a suceder.

La mujer se adelantó unos pasos, con la postura erguida y la voz fría:
—Mateo, quiero esta foto solamente con mi familia.

Mateo la miró, confundido:
—¿Y qué pasa con mi hija? Ella también forma parte de mi vida.

—Prefiero que no aparezca en la fotografía —respondió ella, sin mirar a la niña.

Mateo se quedó callado por unos segundos; la decepción se notó en su rostro.

El fotógrafo seguía esperando con la cámara preparada. Mateo se acercó despacio a su hija, le tomó la mano con suavidad y dijo con voz firme:
—Ella es mi hija. Si estoy contigo, también debe tener un lugar en mi vida. No puedo dejarla de lado.

—No voy a cambiar de opinión —replicó la mujer, con orgullo.

El fotógrafo bajó la cámara, consciente de que la situación se había roto. Mateo respiró profundamente, la miró a los ojos y dijo:
—Entonces ya entendí todo.

Se dio la vuelta, apretó la mano de la niña y se preparó para marcharse.

—¿Adónde vas? —preguntó ella, confundida.

—A partir de hoy, cada uno seguirá su camino —respondió Mateo, sereno y contundente.

La mujer se alarmó y dio un paso hacia él:
—¡Mateo, espera! Tenemos que hablar, no lo hagas así.

—Mañana hablaremos de la casa y de la empresa —dijo él, sin detenerse.

Caminó tranquilamente llevando a su hija de la mano, hasta que desaparecieron por el sendero. La mujer se quedó inmóvil en medio del jardín, sola y sorprendida.

(Voz en off)
«Ella creyó que podía decidir quién pertenecía a su familia. Pero Mateo tenía otros planes. La continuación está en el primer comentario.»

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