Fingió quedarse en la ruina; Parte 2

La empleada señaló discretamente hacia la espalda de Sofía.
—No hace falta. Está detrás de usted.

Sofía se giró rápidamente y se quedó sin aliento al ver a Fernando vestido con el uniforme de empleado de la boutique.
—¿Fernando? ¿Por qué estás vestido así? —preguntó con voz temblorosa por la sorpresa.

—Perdí las tiendas y mi fortuna. Ahora trabajo aquí… pero puedo volver a empezar —respondió él con serenidad.

Sofía lo recorrió de arriba abajo con la mirada, y en sus ojos se notó un desprecio que no intentó ocultar.

Fernando metió la mano en el bolsillo y sacó una pequeña caja de terciopelo. La abrió despacio para mostrar el anillo de compromiso que brillaba bajo la luz.
—Pensaba pedirte matrimonio hoy. Sofía, ¿te casarías conmigo y empezarías desde cero a mi lado?

Ella miró el anillo por un instante, pero luego volvió a fijar la vista en el uniforme. Su voz se volvió fría y tajante:
—¿Casarme contigo así? Sin dinero, sin tiendas y sin nada… ¡No!

Fernando bajó lentamente la caja, con el corazón herido por la respuesta.

—Entonces, si recuperara mi fortuna, ¿sí te casarías conmigo? —preguntó él.

—Eso sería diferente —respondió Sofía sin dudar—. Una mujer como yo necesita un hombre importante, con poder, negocios y dinero. Jamás me casaría contigo en estas condiciones. Busca a alguien de tu nuevo nivel.

Recogió su bolso y salió de la boutique sin mirar atrás.

La empleada lo miró mientras veía cómo Sofía desaparecía por la puerta.
—Entonces la prueba funcionó.

Fernando cerró la caja del anillo con cuidado.
—Nunca perdí las tiendas ni mi fortuna.

—¿Todo fue una prueba? ¿Y el anillo era verdadero? —preguntó la mujer, sorprendida.

—Sí. Si hubiera aceptado empezar de cero conmigo, me habría casado con ella.

Fernando se quedó mirando la puerta por donde se había marchado Sofía; su rostro estaba triste, pero decidido.
—¿Le dirá la verdad? —preguntó la empleada.

—No. No quiero que cambie su respuesta por dinero —respondió él, guardando el anillo—. Hoy no perdí a la mujer de mi vida… descubrí que nunca lo fue.

(Voz en off)
«El dinero puede comprar lujos, pero no garantiza amor. Cuando desaparecen las riquezas, ¿quién se queda a tu lado?»

(Texto final en pantalla)
El amor verdadero se demuestra cuando no hay nada que ganar.

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