CUANDO YA NO TENGAS FUERZAS… JESÚS TE RESPONDE

El atardecer bañaba el jardín con luz dorada. Sofía estaba sentada junto a Jesús, llorando suavemente.
—Señor… ya no tengo fuerzas. Este dolor es demasiado grande. Me siento tan sola —dijo con la voz quebrada. Una lágrima le resbaló por la mejilla; él la miraba con ternura.

—Hija mía, nunca has estado sola. Conozco tu dolor. Confía en mí, estoy contigo —respondió Jesús con voz serena y amorosa, mientras le ofrecía su mano. Sofía levantó la mirada, emocionada.

La luz se hizo más cálida sobre sus rostros. Sofía dejó de llorar y sonrió suavemente.
—Gracias, Señor. Ahora sé que nunca estuve sola.

Jesús sonrió. La cámara se alejó despacio.
«Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu.»
Salmos 34:18 — Reina‑Valera 1960

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