La música suave y las voces de los invitados llegaban como un murmullo lejano hasta el largo pasillo de mármol de la mansión. Las lámparas doradas de las paredes alargaban las sombras, creando rincones oscuros donde casi no se veía nada. Beatriz iba caminando para llamar a Julián al brindis de su aniversario, cuando lo vio de espaldas hablando por teléfono. Sin pensarlo mucho, se detuvo y se refugió detrás de una puerta entreabierta, para no interrumpirlo.
Julián avanzó despacio por el pasillo, con el teléfono pegado al oído y una sonrisa fría y calculadora que Beatriz nunca había visto en él. Habló en voz muy baja:
—Tranquilo. Beatriz todavía cree que esta noche celebraremos nuestro aniversario.
Hizo una pausa, miró hacia el salón donde estaban todos los invitados y añadió:
—Cuando termine la fiesta, tendrá una sorpresa que jamás olvidará.
Beatriz se llevó una mano a la boca para no soltar un grito. El corazón le latía muy fuerte, y el miedo empezó a recorrerle el cuerpo.
Julián se detuvo justo al lado de la puerta del baño y siguió con la llamada. Del otro lado de la línea se escuchó una voz susurrante:
—¿Y los documentos? ¿Ya conseguiste su firma?
Julián sonrió con más frialdad:
—Esta noche firmará sin sospechar nada. Cuando se dé cuenta, la mansión y su fortuna serán mías.
Beatriz apretó los puños con fuerza para contener las lágrimas. El dolor que sentía por la traición poco a poco se transformó en una determinación firme; no iba a dejarse vencer.
Cuando Julián guardó el teléfono y se alejó caminando por el pasillo, Beatriz salió lentamente de entre las sombras. Tenía los ojos húmedos, pero su rostro no mostraba debilidad. Susurró para sí misma:
—Así que ese era tu verdadero plan, Julián…
Sacó su propio teléfono del bolso, lo activó para grabar y dijo con voz fría y serena:
—Ahora vamos a ver quién termina perdiéndolo todo.
De repente, Julián se detuvo en seco. Giró la cabeza hacia el rincón donde ella estaba oculta y preguntó con tono de alerta:
—¿Beatriz? ¿Hay alguien ahí?
Beatriz se quedó inmóvil y dejó de respirar por un instante.
(Voz en off, tono de suspenso)
«Ella descubrió su traición… pero él está a punto de descubrir que no es la única que sabe jugar. La segunda parte está en el primer comentario.»