Fingió quedarse en la ruina para poner a prueba a su novia… y descubrió quién era realmente !

Dentro de la boutique de lujo, donde las prendas de alta costura colgaban ordenadamente y las luces iluminaban cada rincón, Sofía dejó varios vestidos costosos sobre el mostrador con aire de suficiencia.

—Empácame estos vestidos. Fernando es mi novio y el dueño. ¡Yo nunca pago aquí! —dijo con arrogancia.

La empleada la miró con seriedad y comenzó a retirar las prendas de las bolsas.

—Eso cambió, señorita. Fernando ya no es el propietario. Tendrá que pagarlos.

Sofía abrió los ojos, indignada.
—¡Voy a llamarlo para que venga a explicarte quién soy!

La empleada señaló discretamente hacia atrás de Sofía.
—No hace falta. Está detrás de usted.

Sofía se giró rápidamente y vio a Fernando vestido con el uniforme de empleado de la tienda. Se quedó sin palabras por un instante.

—¿Fernando? ¿Por qué estás vestido así? —preguntó, con la voz entrecortada por la sorpresa.

—Perdí las tiendas y mi fortuna. Ahora trabajo aquí… pero puedo volver a empezar —respondió él con calma.

Sofía lo recorrió de arriba abajo con la mirada, y en sus ojos apareció un claro desprecio que no intentó ocultar.

Deja un comentario