El reclutador observó el currículum con una sonrisa de desprecio.
—Veo que solo duraste dos meses en tu último empleo. Supongo que la estabilidad no es tu punto fuerte.
La joven permaneció tranquila y acomodó la carpeta que tenía entre las manos.
—En esos dos meses reorganicé el departamento, aumenté las ventas un cuarenta por ciento y me fui porque mi jefe no soportaba que yo ganara más que él.
El entrevistador soltó una pequeña carcajada.
—Aquí buscamos lealtad, no milagros.
La candidata sonrió.
—Lo sé. Por eso acepté la propuesta del director general esta mañana.
El hombre levantó la mirada, confundido.
—¿Qué significa eso?
La mujer colocó una carpeta sobre el escritorio y la empujó lentamente hacia él.
—Que, a partir de hoy, seré tu nueva jefa.
El entrevistador se quedó inmóvil.
Entonces, ella le entregó un bolígrafo y añadió:
—Y creo que ha llegado el momento de hablar sobre tu desempeño.
En ese instante, la puerta se abrió y el director general entró en la oficina.
—Espero que la entrevista haya terminado —dijo sonriendo—. La junta está esperando a la nueva directora.
El rostro del entrevistador se quedó completamente pálido. 😱